Dignidad humana

30.8.04

Ombligo y mujer

La apoteosis del ombligo a ojo vista y del marcar pecho es moda urbana veraniega en amplios sectores de la población femenina joven y no tan joven. Ante este desparpajo de cordial naturalidad quisiera hablar de otro modo de entender la naturalidad humana.

Ya que muchos estamos de acuerdo en que ser mujer es mucho más que ser hembra hay una frase gráfica que lo reafirma: "si te quedas en el pecho no llegas al corazón". El atractivo sensual es quizás el más fácil, pero no parece que sea el más duradero. A la mujer y al hombre, además de por su cuerpo, se les valora por su mente y por su corazón. El cuerpo humano es personal y se torna algo ridículo cuando se erige como remarcada seña de identidad. No deja de ser paradójico que algunas partes del cuerpo que suponen la anterior unión con la propia madre y la posibilidad personal de ser madre se signifiquen con otra finalidad quizás bastante distinta.

Que cada quién vaya como le de la real gana, faltaría más. Pero precisamente porque estamos en un país libre se puede hablar y, en este caso, con el único afán de intentar mejorar a las personas desde la única atalaya de la camaradería ciudadana. Los trajes de pocos vuelos mueven al contacto y no al romanticismo. Para ser más práctico diré que quizás todavía nos incomodaría ver a nuestra propia madre en la situación que estamos describiendo. Si alguien piensa que estas ideas son de manga estrecha acabo de exponer porque considero mejor las mangas anchas: las de la libertad interior que el pudor proporciona. Si estos razonamientos son tachados de fascistas o de talibanes por algún progresista me interesaría que me clarificara qué entiende por progreso. Me parece que el verdadero progreso es el que nos hace mejores personas al igual que los verdaderos amores son aquellos en los que pensamos más en personas que en cuerpos apretados.

José Ignacio Moreno Iturralde

27.8.04

"Mar adentro", una sentimental apología de la eutanasia

Tras el éxito nacional e internacional de Tesis, Abre los ojos y Los otros, en Mar adentro el cineasta español Alejandro Amenábar recrea en tono hagiográfico la recta final del tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, que se quitó la vida en 1998 después de defender ante los tribunales durante años su supuesto derecho a morir. La discutida película fue presentada en el reciente Festival de Venecia y pretende reavivar en España el debate sobre la eutanasia.

Jerónimo José Martín. Aceprensa.- Nacido en Xuño (A Coruña) en 1943, Ramón Sampedro viajó de joven por todo el mundo como marinero hasta que a los 26 años quedó tetrapléjico por un accidente en la playa. Paralizado de cuello para abajo, desde entonces fue cuidado por su hermano y su familia. Sampedro permaneció casi siempre postrado en la cama, frente a dos ventanas, pues, a diferencia de otros tetrapléjicos, se negaba a utilizar la silla de ruedas y a salir de su cuarto.
Así pasó 29 años, leyendo, escuchando música, escribiendo, hablando con mucha gente y luchando sin éxito para que el Estado le autorizara a suicidarse, pues consideraba su vida indigna de ser vivida. Y, finalmente, el 12 de enero de 1998, se suicidó en connivencia con diversos familiares y amigos que nunca fueron inculpados, pues él mismo elaboró un sofisticado plan para protegerlos.

Lo primero que impresiona de la película es la soberbia dirección de actores realizada por Alejandro Amenábar. Rodadas en orden cronológico, casi todas las interpretaciones son excelentes. Quizá la de Javier Bardem sorprende menos que la de Belén Rueda –magnífica en su complejo personaje– o que las de Lola Dueñas y Mabel Rivera, que encarnan a los personajes más auténticos de la película.

Por otra parte, Amenábar apela también a las emociones del espectador a través de una puesta en escena muy esmerada, en su mayor parte naturalista, aunque con varios insertos oníricos, algunos muy impactantes. En unos y otros pasajes, la planificación panorámica y el montaje resultan siempre sustanciales, y se refuerzan con la bella fotografía de Javier Aguirresarobe y con la sugerente música del propio Amenábar, siempre eficaz aunque a ratos demasiado enfática. Elogio aparte merecen el precioso tema celta de los créditos finales –en cuya composición ha colaborado Carlos Núñez–, así como el antológico maquillaje de Jo Allen, que aquí modifica totalmente los rasgos de Javier Bardem.

Trampa y cartón

Esta apabullante demostración audiovisual se asienta en un guión brillante, emotivo y hasta divertido en su descripción de las relaciones familiares y de amistad de Sampedro, pero muy ideológico y a veces descaradamente sentimental en su apología de la eutanasia y el suicidio. En este punto, los pasajes más toscos son la comparecencia de Sampedro ante los tribunales –con jueces dibujados con rasgos tétricos– y la visita a Sampedro de un jesuita tetrapléjico como él, históricamente falsa y desarrollada con un tono tan caricaturesco y cruel que desvela su sectario planteamiento anticatólico.

En realidad, la película defiende un concepto de libertad entendida como una autonomía personal casi sin límites, ni morales ni legales, sólo controlada por la propia conciencia. Lo ha sintetizado muy bien el propio Javier Bardem al definir la película: “Es la historia de una persona cuyo único Dios es su conciencia, lo que hace al hombre más libre y más humano”. Pero lo mismo podría decirse de un kamikaze o del seguidor de un secta que se suicida para alcanzar lo que considera mejor vida en el más allá. Pues la convicción más profunda puede ser compatible con la falta de autocrítica.

Amor y sufrimiento

En este punto concreto del sentido del amor y el sufrimiento se aprecia claramente la debilidad de la antropología y de la moral que sustentan la decisión de Sampedro, defendida por la película. Tal y como se describe en el filme, él partía de un concepto de la felicidad más bien materialista e individualista, que cuando choca con la limitación física resulta incapaz de dar sentido a la vida y al amor, pues ambos estarán siempre marcados por el sufrimiento. Sin embargo, este planteamiento es desmentido día a día por miles de personas en todo el mundo, totalmente dependientes de otras y muy limitadas físicamente, pero que no han perdido la alegría de vivir y luchar, ni la capacidad de trabajo, ni el sentido solidario, enriquecedor y hasta santificador de su propio dolor.

Mar adentro. Director y coguionista: Alejandro Amenábar. Intérpretes: Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas, Celso Bugallo, Mabel Rivera, Tamar Novas, Clara Segura, Francesc Garrido, Joan Dalmau, José Mª Pou, Alberto Jiménez, Alberto Amarilla. 125 min. Adultos.

Tierra adentro, un hospital en Toledo

Cuando Ramón Sampedro se quitó la vida en 1998, las asociaciones de Lesionados Medulares y Grandes Minusválidos publicaron un comunicado en el que lamentaban el fallecimiento de esta persona. A la vez que manifestaban su respeto por las convicciones de Sampedro, aclaraban que “la gran mayoría de los discapacitados no sólo no las comparten, sino que muestran una actitud totalmente contraria a su pensamiento”. La suya era una actitud “a favor de la vida y de la normalización socio-familiar de nuestro colectivo”.

Para hacerse una idea de las aspiraciones de estas personas y de su actitud ante la vida, basta visitar la web del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, que desde 1974 es el centro de referencia para el tratamiento y rehabilitación de las lesiones medulares espinales.

El mapa del web (www.infomedula.org) recoge un amplio abanico de preocupaciones y recursos: desde la información acerca de las lesiones medulares y las actividades científicas sobre su tratamiento hasta los avances tecnológicos como el “ratón facial” para el manejo del ordenador; las distintas secciones informan sobre vivienda (legislación sobre vivienda adaptada, ventajas fiscales,...), trabajo (recursos de empleo en la red, teletrabajo, ayudas...), oferta de ocio, posibilidades de formación, deportes practicables (desde el atletismo al baloncesto), asociaciones, y hasta cómo obtener el carnet de conducir: en el hospital se pueden recibir clases teóricas y prácticas con un “simulador de conducción” que mide aptitudes de fuerza y tiempos de reacción mínimos necesarios para la conducción adaptada. No, no hay ningún apartado de “muerte digna”. Es una web que respira vida.

Los términos del problema

La admisión de la clonación terapéutica entraña un grave problema moral. Lo primero ha de ser atenerse a los hechos y plantear con claridad los términos del problema. El lector atento y con buen criterio extraerá la solución, que no debe confundirse con «su» solución, pues el relativismo cuela ya de tapadillo la suya errónea: todo es relativo; luego, haga cada cual lo que mejor le parezca. El análisis de todo problema moral debe partir del respeto a los hechos. ¿Qué es lo que se debate? En este caso, se trata de determinar si es lícito crear un embrión clónico para utilizarlo en investigación de terapias contra enfermedades hoy incurables, y destruirlo después. Dejemos de lado las serias dudas que existen sobre la eficacia de estas terapias y la posibilidad de la existencia de tratamientos alternativos. ¿Es o no lícito moralmente hacerlo? ¿Deben autorizarlo los Estados? ¿Es compatible con la dignidad que conferimos a la vida humana, o con la que ésta posee de suyo?

El siguiente paso bien podría ser rechazar lo que no está en discusión, los falsos planteamientos y las eventuales falacias. No se trata de una cuestión religiosa que afecte al ámbito de la fe y enfrente a creyentes y no creyentes. Tampoco se puede saldar el debate apelando al oscurantismo de quienes se oponen al avance de la ciencia, entre otras razones porque quienes argumentan así sí rechazan, muchas veces sin argumentos, la clonación reproductiva. Quienes se opusieron a la eugenesia nazi no fueron oscurantistas. Ni cabe zanjar el debate esgrimiendo la insensibilidad hacia el dolor de quienes oponen reparos morales. No hay debate auténtico cuando falta la buena fe. Ni tampoco cuando ningún interlocutor está dispuesto a atender los argumentos ajenos y descarta toda posibilidad de ser convencido.

Lo que verdaderamente se dirime es si es lícito fabricar un embrión clónico para curar y ser destruido. Argumentarán a favor quienes antepongan la salud y la vida del adulto frente a la dignidad de la vida embrionaria o quienes nieguen que la clonación atente contra ella. Se enfrentan aquí, como en tantos otros casos, distintas concepciones sobre la realidad, la moral y el valor de la vida humana, distintos planteamientos sobre la relevancia de la autonomía de la voluntad, la dignidad del hombre, la valoración exclusiva de las consecuencias de la acción, la justificación de los medios por el fin, la idea del deber o la afirmación de la existencia de acciones intrínsecamente buenas o malas. En suma, se enfrentan diferentes concepciones filosóficas con distintos órdenes de jerarquía de valores. Aunque no sea fácil, no debemos resignarnos a la inexistencia de un debate genuino. No valen ni la descalificación previa, ni el mero recurso al consenso, tan socorrido para políticos con convicciones anémicas. Ni tampoco la superficialidad antifilosófica.

Las disquisiciones sobre cuándo el embrión llega a ser persona me parecen alambicadas y, a veces, desembocan en meras disputas sobre palabras. La diferencia entre una célula madre y un adulto de, por ejemplo, sesenta años es patente. Pero también lo es que el embrión clonado es idéntico a lo que un día fue la persona cuya vida se intenta salvar mediante su fabricación. En cualquier caso, no se trata de un debate que enfrente a ilustrados y oscurantistas, sino a quienes sustentan diferentes concepciones acerca del valor de la vida embrionaria, una más laxa y otra más estricta, o, si se prefiere, una que defiende el valor intrínseco de la vida y otra que lo niega.

Ignacio Sánchez Cámara. ABC.

Clonación Terapéutica

La llamada «clonación terapéutica» se presenta como un avance científico al servicio de la Humanidad (las mayúsculas que no falten); para que la patraña resulte más convincente y vencer las reticencias de quienes aún se atreven a oponer ciertos reparos éticos a la destrucción masiva de embriones, se utiliza el dolor de los enfermos, prometiéndoseles que la clonación será la purga de Benito. El parkinson, la diabetes, la leucemia, la esclerosis múltiple, el alzheimer -se afirma sin empacho- serán aniquilados como por arte de ensalmo, una vez que las autoridades gubernativas autoricen la experimentación con embriones. Y, naturalmente, los enfermos que padecen estas afecciones pican el anzuelo: se les ofrece una tabla de salvación; y, como náufragos que están a punto de claudicar, se aferran obstinadamente a ella. Quienes les han tendido dicha tabla saben que les están vendiendo humo; pero se aprovechan de su ignorancia y, lo que aún resulta más sórdido, de su sufrimiento. Y es que detrás del engañabobos de la llamada «clonación terapéutica» hay dinero, mucho dinero, infinitamente más del que podamos imaginar.

La sarta de patrañas se inicia con la retahíla de enfermedades que, según los apóstoles de la llamada «clonación terapéutica», se remediarán de la noche a la mañana. Muchas de ellas son de etiología desconocida o apenas dilucidada; otras muchas carecen de tratamiento satisfactorio. Simplemente, la ciencia aún no ha establecido sus causas ni su diagnóstico. ¿Cómo es posible prometer un remedio para enfermedades casi ignotas? Aprovechándose de la credulidad de la pobre gente, mercadeando con sus aflicciones y padecimientos. Del mismo modo que antaño los charlatanes de feria prometían a su clientela la curación de sus achaques si compraban tal o cual elixir o bebedizo, hoy las multinacionales de la genética presentan la llamada «clonación terapéutica» como la panacea que salvará a millones de enfermos desahuciados. La segunda patraña actúa como corolario de la primera y es, a la vez, más rocambolesca y abyecta. Una vez que se ha convencido a la pobre gente de que la llamada «clonación terapéutica» remediará todos los males habidos y por haber, se presenta dicho espejismo como una solución al acceso de cualquier bolsillo. Pero la realidad es muy otra. ¿Quiénes serían los beneficiarios de la llamada «clonación terapéutica»? No, desde luego, los enfermos de escasos recursos que aguardan el resultado de estas experimentaciones como un maná llovido del cielo, sino una clientela muy adinerada, capaz de afrontar ingentes gastos. ¿O es que esos enfermos desahuciados piensan que la Seguridad Social financiará la compra de oocitos, el cultivo de embriones, la obtención de células madre, el personal cualificado para su manipulación, las pólizas de seguro derivadas de los riesgos que se asumen en una técnica tan costosa y arriesgada? ¿A tales extremos utópicos alcanza la credulidad? La llamada «clonación terapéutica», si finalmente demostrara sus efectos curativos, sólo beneficiará a unos pocos millonarios. ¿Por qué los gobiernos que se apresuran a permitir la experimentación con embriones no empiezan por aclarar que la sanidad pública jamás podrá asumir los costes de esta nueva modalidad de medicina-ficción?

Comprobará el lector que ni siquiera he entrado a discutir aquí el estatuto del embrión, a quien asiste la dignidad inherente a toda vida en ciernes. Considero superfluo oponer argumentos jurídicos o morales a una engañifa tan gruesa. La llamada «clonación terapéutica», presentada aviesamente como una panacea científica, es tan sólo un negocio pingüe ideado por quienes hacen del sufrimiento ajeno un medio de lucro. ¿Por qué lo llaman Progreso cuando quieren decir Dinero?

Juan Manuel de Prada. ABC.

20.8.04

El «bebé milagro» cumple 14 años

Los médicos que han vigilado su crecimiento publican su caso en «The New England Journal» y concluyen que las prematuras tienen más posibilidades que los niños.

- Fotografía de Madeline Mann, después de nacer en junio de 1989

- Madeline Mann toca el violín en esta foto tomada recientemente para el The New England Journal of Medicine

Nuria Ramírez de Castro (ABC, Madrid).- Madeline Mann es ahora como cualquier jovencita de su edad, salvo porque a sus 14 años aún no supera el metro y medio de estatuta. Sus 1,36 metros le recuerdan hoy que nada más nacer batió un récord de resistencia al convertirse en el bebé prematuro más pequeño que sobrevive al nacimiento.

Vino al mundo antes de tiempo, porque a las 26 semanas y 6 días de gestación la vida de su madre corría peligro. Los médicos que atendieron el parto sabían que sería pequeña, pero no imaginaban ese ser tan diminuto. Cuando nació apenas pesaba 280 gramos y medía 25 centímetros. Hoy pesa 25,4 kilos y, contra todo pronóstico, no arrastra secuela neurológica alguna ni tampoco déficit cognitivos. Toca el violín, es buena estudiante, tiene buenas relaciones con sus amigos, y ya ha tenido su primera menstruación.

Tampoco ha enfermado más que otros niños considerados sanos. A los dos años la pequeña Madeline tenía un desarrollo mental normal y era capaz de caminar sin ayuda. Y la única vez que volvió a ingresar en un hospital fue por una neumonía, de la que aún se resiente.

Su historia se conoce ahora porque los médicos que han vigilado su crecimiento han contado su caso en una revista médica, «The New England Journal of Medicine». Jonathan Muraskas, uno de los facultativos que ayudó a nacer a Madeline, explica en su artículo que lo increíble del caso no es que siga viva, sino que lo haga sin secuelas neurológicas, tan frecuentes en los niños prematuros.

La ventaja de la pequeña Madeline es que estuvo en el vientre de su madre más de cinco meses y aunque su peso era mínimo, se encontraba dentro de los límites de viabilidad, la franja que separa lo científicamente posible del milagro. Ese límite está entre las 24 semanas de gestación y los 500 gramos, de peso. Por debajo de esas cifras, la mortalidad roza casi el cien por cien y, en el improbable caso de sobrevivir, las secuelas son del todo previsibles: lesiones cerebrales, trastornos sensoriales, del desarrollo, motores...

A partir de esos cinco meses de crecimiento en el útero, las posibilidades de salir adelante aumentan. Aunque los médicos de la Universidad de Loyola que lucharon por Madeline no contaban hace catorce años con los avances más recientes que han contribuido a mejorar la supervivencia de los prematuros. Como los fármacos que aceleran la maduración del feto o los nuevos sistemas que ayudan a respirar a estos pacientes diminutos sin lesionar sus pulmones.

Niñas más fuertes

En el artículo, los autores insisten en que la edad gestacional es «crítica» para la supervivencia. Y subrayan que la experiencia demuestra que las niñas prematuras son más resistentes que los niños «por razones que aún no se pueden explicar». Un estudio reciente también confirmaba que las niñas que nacían antes de tiempo eran menos propensas a tener daños cerebrales.

En la literatura médica se han descrito 52 casos de bebés prematuros con un peso inferior a 400 gramos y 25 semanas y seis días de gestación, como media. El 83 por ciento eran niñas.

Sólo el 25% de los condones se usan 'apropiadamente' en la India

El gobierno de la India empezó a distribuir condones gratis en los años sesenta para frenar el crecimieno demográfico y hoy vuelve a hacerlo regular y masivamente para prevenir el sida. Pero según un informe recién publicado, sólo una cuarta parte de los mil quinientos millones de condones fabricado cada año en la India "se usan adecuadamente". Según dos infomes elaborados por sendas universidades, los campesinos los usan como contenedores de agua
desechables para lavarse tras vaciar la vejiga en despoblado. El Ejército indio cubre los rifles y los cañones de los tanques con preservativos para preservarlos del polvo. De los 891 millones de condones destinados originalmente a su distribución gratuita, una proporción considerable fue adquirida por contratistas que los mezclaban con hormigón y alquitrán y empleaban la mezcla para construir carreteras, consiguiendo que la superficie de la calzada fuera más lisa y resistente a las grietas. Los constructores establecían una capa de condones como revestimiento de los techos como ingenioso medio para evitar goteras durante los meses de monzón.

Los tejedores de Benarés usaron unos doscientos mil condones diarios para lubricar sus telares y pulir los hilos de oro y plata empleados en la confección de saris.

19.8.04

Más sobre clonación

Si un embrión clonado se implanta en un útero y se le deja crecer, nacerá un bebe que será copia exacta de otra persona a la que se extrajo el núcleo de una de sus células para tal fin. Una réplica de alguien que no es su hermano. Clonar es producir seres humanos sin padre ni madre. La cuestión mas polémica es determinar si un embrión, antes de cumplir los quince días, es o no un ser humano. De nada valen en este caso las comparaciones con el primer trasplante cardiaco, la inseminación artificial u otros hechos que nada aportan al tema, más que confusión. He leído en ABC que «el embrión del día 14 no tiene desarrollado su sistema nervioso, ni ha diferenciado sus circunvoluciones cerebrales, ni su hipotálamo. En estas zonas radican sus facultades anímicas relacionadas con la individualidad. Es decir, ahí estará la raíz de su personalidad, la voluntad y sus derechos jurídicos. Y, por tanto, la capacidad de que una persona se distinga de otras». Esto no puede ser verdad, pues científicamente lo que distingue a una persona de otra es su código genético que se encuentra allí desde el momento de la concepción.

Esto nos hace diferentes a unos de otros, independientemente de que las circunvoluciones estén o no desarrolladas. Independientemente de condicionamientos morales, ¿un embrión es un ser vivo? Sí. ¿Un embrión es de la especie humana? Naturalmente. Lo que se pretende hacer con un embrión, antes o después de los primeros catorce días, es experimentar con un ser vivo y humano. Las personas responsables de las leyes reguladoras de la reproducción humana deberían saber que la dignidad humana es el valor supremo de todo ordenamiento jurídico y que los derechos del embrión no tienen ninguna localización anatómica. Esto lo sabe un estudiante de primer curso de medicina. La clonación terapéutica tiene dos componentes principales. Primero, el hecho mismo de producir un embrión humano clónico y, segundo, el explotarle hasta su eliminación. La Real Academia Nacional de Medicina ha declarado que se opone a cualquier tipo de clonación.

Defiende que el embrión, desde su concepción, es una vida en desarrollo que debe ser protegida por la legislación internacional. El ser humano no es algo, sino alguien. Es una persona, no una cosa. Su generación en el laboratorio va en contra de nuestra dignidad.

Félix López Hueso, vicepresidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia.

12.8.04

Clonación Humana

Con motivo de la autorización en el Reino Unido de la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos, Bioéticaweb.com ha recopilado algunos artículos que pueden ayudar a la reflexión y el diálogo:

- Medicina reparadora: clonación y células madre (María Valent)
- Medicina reparadora: distintas posibilidades (Dr. J. Aznar)
- La batalla por la clonación humana. El precio de las células madre (Natalia López Moratalla)
- Convenio relativo de los Derechos Humanos y la Biomedicina (Convenio de Oviedo) (4-abril-1997). Ratificación por España (23-julio-1999)
- Protocolo al Convenio de Derechos Humanos y Biomedicina, sobre prohibición de clonar seres humanos
- Human Cloning and Human Dignity:An Ethical Inquiry. Clonación Humana y Dignidad: una investigación ética (julio 2002)
- La regulación jurídica de la clonación de seres humanos (C. García Miranda)
- La Clonación en mamíferos y en seres humanos: aproximación jurídica (J.E. Mora Mateo)
- Reflexiones sobre la Clonación (Pontificia Academia para la vida)

11.8.04

Carmen Alborch define el aborto como "la muerte de un niño en el vientre de su madre"

Ya era hora de que se hablase claro. El pasado domingo 8 lo hizo el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que calificó el aborto como “la última opción”. También la ex ministra de Cultura, Carmen Alborch, se suma al "mea culpa" socialista formando parte del consejo asesor de www.webdelamujer.com, que define el aborto como "la muerte de un niño o niña en el vientre de su madre, producida durante cualquier momento de la etapa que va desde la fecundación (unión del óvulo con el espermatozoide) hasta el momento previo al nacimiento".

Y es que la verdad siempre se impone por sí misma. Y el aborto es, probablemente, la mayor aberración de la sociedad contemporánea. Por eso, está empezando a salir a la luz el debate interno en el PSOE. Ese que había quedado acallado por los prejuicios pseudoprogres. Ese que silenció también el PP bajo el argumento de la falta de "demanda social". Lo que la sociedad demanda es un debate abierto y desprejuiciado sobre el tipo de comunidad política que estamos construyendo, donde el vientre de una madre se ha convertido en un lugar de riesgo.

Y aquí está la ex ministra de Cultura, Carmen Alborch, hablando alto y claro sobre la realidad del aborto. La web de la mujer va más allá y plantea abiertamente el silenciado síndrome post-aborto. Lo describe como "el cuadro patológico que comprende un conjunto de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales desencadenados tras la realización de un aborto". A saber: síntomas de pesar y dolor, depresiones que pueden alterar el sistema inmunológico, sentimientos de pánico y autodestrucción, interrupción abrupta del ciclo hormonal, sentimiento de fracaso como madre, miedo a la maternidad, y otros problemas como la anorexia y la bulimia. Así, se suma a los esfuerzos realizados en España por www.nomassilencio.com y www.vozvictimas.org

Alborch no es la única que forma parte del Comité Asesor de www.webdelamujer.com. También están presentes en el consejo asesor científicas como Margarita Salas, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y personajes públicos como Marta Robles, presentadora del programa que actualmente emite Telemadrid, “Gran Vía de Madrid”. La coordinadora del consejo asesor es la doctora Carmen Menéndez, Directora Médica del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer.

Esta es la cara, porque la cruz la ofrece de nuevo el presidente de la Federación de Planificación Familiar Española, el doctor Guillermo González Antón, quien en la mañana del 11 criticaba el retraso anunciado por el Gobierno en regular el aborto por considerarlo una "usurpación de este derecho que priva de libertad a las mujeres en materia sexual y reproductiva". Buen trabajo para el departamento de "incidencia política" de la Federación...

Resultaría gracioso si no fuera porque la Federación atiende el cien por cien de los centros de planificación familiar española. Y digo gracioso porque el doctor González Antón patalea ante lo que puede ser el fin de "su" vaca lechera. Y el que la Federación ofrece un asesoramiento tan "independiente" a las madres que acuden a los centros de planificación familiar que está financiada por las asociaciones de "clínicas" abortistas, así como por los "clínicas" Dátor, Isadora y Multimédica Centro, y los laboratorios Schering, comercializadores de la píldora del día después, tal y como aparece en la memoria de 2003.

Pero los "independientes" de la Federación van anotando éxitos de "incidencia política". El último, las declaraciones del secretario de Estado de Justicia, Luis López Guerra, que apuesta por una ley de plazos que permita el aborto sin tener que aducir motivo en las primeras semanas del embarazo. Es decir, lo contrario al espíritu de lo manifestado por su ministro el pasado domingo 8, que calificó el aborto como "la última opción". Y desde luego, lo opuesto a lo que defienden socialistas tan renombrados como Carmen Alborch o Francisco Vázquez: mayor apoyo a la mujer en su maternidad y fomento de los centros de acogida.

Luis Losada Pescador

Las víctimas del aborto ofrecen su ayuda a López Aguilar para difundir las alternativas al mismo

AVA, Asociación de Víctimas del Aborto. www.vozvictimas.org. Madrid, 9 de agosto de 2004.- El Ministro de Justicia ha declarado en Europa Press que "hace falta promover una pedagogía social en torno a todas las alternativas que existen (…) frente a la última opción que debería constituir el aborto" (8/08/2004). Ante esta noticia, AVA felicita al Gobierno por su muestra de apoyo a las mujeres y parejas con un embarazo en dificultad y se ofrece para ayudar a difundir esas otras alternativas más humanas y menos violentas que la interrupción del embarazo (IVE) que se han de ofrecer por ley y que actualmente no se hace (RD 2409/1986).

Desde esta asociación española de víctimas se ha cogido buena nota de las declaraciones del Ministro, pidiendo su Presidenta, Carmina García-Valdés, “que se destinen fondos de los presupuestos generales del Estado para esta promoción de alternativas al aborto en el 2005”. También se solicita que se deje de subvencionar desde el Estado a entidades totalmente parciales como es la Federación de Planificación Familiar Española (FPFE) que “lo único que ha promovido durante todos estos años es el aborto y la conducta sexual de alto riesgo entre los adolescentes y jóvenes españoles”. Sólo hay que remitirse a las estadísticas y ver que esta organización ya ha tenido su oportunidad y ha contribuido a este fracaso del aborto en nuestro país. 77.125 parejas en el 2003 en España se han visto abandonadas y faltas de apoyo económico y social abocando al aborto, sin contar con las que tuvieron que tomar píldoras abortivas del día después. Unas víctimas de desamparo que ya rozan las 800.000 mujeres y sus respectivas parejas desde 1985.

AVA, en nombre de las personas coaccionadas para abortar por sus jefes laborales y familias, y de las que se han visto forzadas por una situación desfavorable, pide la existencia de un verdadero estado social, con apoyo efectivo económico y laboral para las parejas en dificultades que quieren seguir adelante con su embarazo. Que se cuente la verdad científica de las secuelas físicas y psíquicas del aborto o interrupción del embarazo (ley 41/2002) y que se ofrezcan otras opciones antes del aborto, ambas cosas obligatorias según la legislación vigente del RD 2409/1986.

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AVA es una asociación feminista que quiere dar voz, asistencia médica y medios a las mujeres que hayan abortado, para que puedan denunciar ante los tribunales o juzgados pertinentes la falta de información, apoyo social y económico que han podido tenido en su situación. AVA ha nacido para representar a todas las personas que se sientan víctimas del aborto, tanto natural como provocado. Las adhesiones y las consultas pueden dirigirse a info@vozvictimas.org, y al teléfono operativo 24 horas 620 858696. Para más información: Victoria Uroz Martínez, Portavoz de AVA. victoria@vozvictimas.org

Mira como crezco



http://news.bbc.co.uk/1/hi/in_pictures/3847319.stm

"Hay Alternativas" felicita al Gobierno y ofrece su asesoramiento para evitar más abortos

La Plataforma pide que se destinen fondos de los Presupuestos del Estado de 2005 a fomentar otras alternativas.

Madrid, 10 de agosto de 2004.- La Plataforma ciudadana "Hay Alternativas” al aborto ha alabado el gesto de prudencia y sensatez del Ejecutivo, tras las recientes declaraciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero en las que corroboraba el anuncio del ministro de Justicia, López Aguilar, en relación al aplazamiento de la ampliación de la Ley del Aborto hasta el año 2006 (El País 10/08).

“Hay Alternativas” se ofrece a prestar su asesoramiento al Gobierno en este tiempo para lograr que se alcance el objetivo planteado por el ministro de Justicia: "promover una pedagogía social en torno a las alternativas que existen" de manera que el aborto sea realmente la última opción.

Esa pedagogía social pasaría por el fomento de una serie de medidas para las que “Hay Alternativas” reclama una partida de los Presupuestos Generales del Estado de 2005. La creación de bolsas de trabajo y centros estatales de acogida para madres solteras, la subvención de asociaciones privadas dedicadas a la atención de gestantes, -en especial adolescentes e inmigrantes-, y la implantación de un plan de prevención basado en una eficaz e integral educación afectiva y sexual, entre otras cuestiones.

Estas medidas deberían ir unidas a una vigilancia más estrecha del cumplimiento de la ley vigente, de manera que se observen las normas de información sobre los efectos físicos y psicológicos que supone el aborto para la mujer, como parte de la "preservación de los derechos de la gestante", a los que se refería el ministro ayer, y las alternativas que existen a la aniquilación de más de 77.000 niños al año en el seno de sus madres, una cifra que se reduciría ostensiblemente con sólo velar por el cumplimiento de la ley actual.

Según la médico y portavoz de "Hay Alternativas", Gádor Joya, “el aborto en España es libre de hecho, ya que la práctica abortista va mucho más allá de los supuestos de despenalización”.

"Hay Alternativas" considera la decisión del Ejecutivo como un éxito de los miles de ciudadanos, profesionales de la sanidad y asociaciones que han manifestado su oposición a la ampliación del aborto a través del manifiesto de su página web www.hayalternativas.org, lo que pone aún más de relieve lo que apuntaba hace unos días Alfonso Perales: que en España «no hay una realidad social que esté demandando de manera radical y exigente» la ampliación de los supuestos de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

7.8.04

Declaración de Montevideo

Reunidos en la ciudad de Montevideo en el X Congreso Ciencia y Vida y uniéndonos al espíritu de las declaraciones de Querétaro, Buenos Aires, San José, México, Cartagena y Guadalajara, con ánimo de contribuir al avance del quehacer científico y preocupados por el dirigismo que ejercen los poderes constituidos en la investigación y desarrollo de la ciencia,

PROCLAMAMOS:

1.- La necesidad de proteger la libertad de los científicos garantizando su independencia de los centros de poder. Como ocurrió en Alemania durante el tercer Reich, cuando la complicidad de la universidad y los científicos alemanes permitió al estado nazi proseguir políticas de ignominia antihumana sin precedentes, hoy también los servidores de la ciencia se encuentran en muchos de nuestros países colaborando en investigaciones y programas que instrumentalizan y esclavizan vidas humanas. Particularmente ello se manifiesta en lo que concierne a los seres humanos en estado embrionario, pero también en lo que hace referencia a la experimentación humana no consentida ni informada, a las esterilizaciones forzosas, y a las consecuencias ambientales del mal llamado desarrollo. En muchas de estas instancias los científicos implicados trabajan, como en la Alemania nazi, al dictado de políticas que sirven los intereses del poder que dispensa con carácter de monopolio los fondos para la investigación.

2.- La necesidad de fomentar entre los hombres y mujeres de ciencia un sentido y una conciencia crítica que aleje el fantasma totalitario que dibuja la preponderancia del pensamiento único, tal y como este se manifiesta en los postulados de la cultura del materialismo individualista y práctico que abanderan los centros de poder, mediático y político, de Europa y de Estados Unidos y que intentan exportarse a Latinoamérica. Denunciamos la sustitución de las teorías del conocimiento de base humanista por una teoría de la ciencia que hace de la sociedad un puro objeto con lo que se llega a entender a los demás, e incluso a nosotros mismos, como si fuésemos bienes materiales. Asimismo defendemos la conveniencia de apoyar y fomentar la divulgación científica en lengua no inglesa.

3.- La necesidad de replantear la remuneración de los hombres y mujeres de ciencia de modo que su nivel de vida y su libertad para investigar no dependan necesariamente ni de su sumisión al poder ni de su capacidad de generar expectativa de beneficio económico. Hacemos en esta declaración un llamamiento a los órganos que ordenan la política económica de nuestros países en nombre de muchos científicos que queremos ser, a la vez, científicos excelentes y pobres; contentándonos con poder seguir sirviendo a la ciencia viviendo como viven las gentes con las que compartimos nuestros deberes cívicos, sin prebendas ni miserias que dificulten nuestro compromiso con la verdad y nuestra responsabilidad ante nuestros conciudadanos.

4.- La urgencia de alumbrar estructuras plurales de apoyo a la investigación científica y técnica que operen con independencia responsable de los centros de toma de decisiones por parte del poder político, en universidades públicas y privadas. Vemos particularmente necesario que los gobiernos vean como un objetivo propio en aras de extender y fomentar la pluralidad y la democracia, apoyar económicamente a las instituciones educativas de iniciativa privada y social, laicas y religiosas, para que en ellas se pueda llevar a cabo también la labor investigadora y la apuesta por la excelencia que competen a la vocación científica y su compromiso con la verdad y el servicio a todos.

5.- Por último, abogamos, en el marco de un mundo cada vez más amenazado por ingenios de destrucción masiva, por la necesidad de que la formación científica se sustente en principios éticos sólidos. Para ello será conveniente habilitar los organismos nacionales e internacionales necesarios para exigir conciencia a la ciencia mediante las penas que sea necesario estipular. La memoria de la implicación de científicos en los planes de exterminio de antaño nos debe de aleccionar para mejorar nuestra formación ética ya que al fantasma del terrorismo científico se le debe de hacer frente con resolución aun antes de que aparezca.


En Montevideo a 31 de Julio de 2004.

"Hay Alternativas" pide al Gobierno que mantenga en septiembre su decisión de no ampliar el aborto

La organización exige que se cumplan los requisitos legales del consentimiento informado y que se ofrezca a las mujeres otras opciones a la eliminación del feto.

La Plataforma en defensa de la vida "Hay Alternativas" ha recibido con cautela las recientes declaraciones del secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica, Alfonso Perales, difundidas por la Agencia EFE, en las que anunciaba que "el aborto ha dejado de ser una prioridad del Gobierno".

"Hay Alternativas" considera la decisión del Ejecutivo como un éxito de los miles de ciudadanos, profesionales de la sanidad y asociaciones que han manifestado su oposición a la ampliación del aborto a través del manifiesto de su página web www.hayalternativas.org - lo que pone aún más de relieve lo que apunta Perales: que en España «no hay una realidad social que esté demandando de manera radical y exigente» la ampliación de los supuestos de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

En opinión de la portavoz de la Plataforma, Victoria Uroz, "es un poco extraño que el Ejecutivo realice estas declaraciones en pleno mes de agosto. Desde Hay Alternativas, le instamos a que corrobore su decisión en el mes de septiembre, una vez iniciado el curso político. De todas formas -continúa-, el aborto en España es libre de hecho, ya que la práctica abortista va mucho más allá de los supuestos de despenalización. Es posible que el Gobierno considere que no hay una realidad social que demande nada más porque, con lo que existe, ya está todo permitido".

Según Victoria Uroz, "aunque el Ejecutivo tome esta decisión, los miles de ciudadanos y las asociaciones y plataformas en defensa de la vida continuaremos alzando la voz para que -en primera instancia- se cumpla la ley existente hasta sus últimas consecuencias: es decir, que se vigilen los plazos, que exista un verdadero consentimiento informado en los hospitales, de manera que las mujeres conozcan la realidad del aborto y las consecuencias físicas y psicológicas que comporta, y que se ofrezca alternativas a las mujeres que tienen dificultades para mantener a su hijo, entre otras cuestiones”.

6.8.04

Chesterton, aquel gordo feliz

Gilbert K. Chesterton nos ha enseñado a muchos a disfrutar más de la vida porque encontró verdaderos motivos para hacerlo. No le faltaron dificultades: sospecho que su gran ilusión hubiera sido crear una familia numerosa, pero Frances –su mujer-, cuyo mayor sueño “hubiera sido tener siete hijos preciosos”, no pudo tener ninguno. Gilbert, en la escuela, era un chico retraído, callado, y se planteaba la enseñanza de sus profesores de un modo demoledor: “un señor que no conozco me enseña una cosa que no quiero”. Para hacer justicia a los docentes completaré la frase con una idea de un amigo “…que no quiero aprender”. Pues bien: aquél muchachote profundo, silencioso, llegó a ser una de los más grandiosos charlatanes de todos los tiempos. Hablaba de la infancia como de “cien ventanales abiertos” y describía la calle de su niñez diciendo que “toda la calle era feliz”.

Polemizaba incansablemente con su hermano porque le quería y discutió hasta el paroxismo con Bernard Shaw –paladín de la ortodoxia socialista- porque le respetaba. Discutio con medio mundo pero sobre todo lo hizo consigo mismo.

Chesterton encontró el truco para reírse a carcajadas de la vida y no fue una ocurrencia escéptica o amarga: sencillamente se dio cuenta de que el mundo era una paradoja o, lo que es lo mismo, que estaba al revés. Vio con nitidez la superioridad del niño sobre el hombre, de la inocencia sobre el orgullo, de la luz sobre la oscuridad. Optó por una sabia ingenuidad conocedora de muchas de las aberraciones humanas y de su corto alcance; y esa sabiduría fue la gratitud. Dedujo que si nuestro estado habitual no era el de la alegría no era por falta de motivos sino por una extraña deformidad espiritual común. Se dio perfecta cuenta de la inconsistencia y mutilación del mundo por si mismo pero, al ser inteligente, remitió su mirada a aquello que lo complementa y enaltece, huyendo de la morbosa paletada de rebozarse en las desgracias.

Con una visión de futuro más que notable aseveró que el peligro de la familia no estaba en Moscú sino en Manhattan. En tiempos del comienzo del auge de Hitler miró más allá y dijo que el gran problema que nos iba a invadir era la chabacanería. Descubrió extrañas complicidades entre sistemas opuestos; así afirmó que el enemigo común del socialismo duro y del capitalismo salvaje era la familia. Entendió la familia como un lugar incómodo, revigorizante, creativo –con una creatividad interior-, como el reino de la libertad frente a la opresión de la dictadura o la explotación del mercantilismo.

Abrazó la fe católica a los cuarenta y ocho años por un motivo básico: “Era la única que aseguraba el perdón de mis pecados”. Sintió en este momento una emancipación mental, una nueva panorámica abierta. Su conversión al cristianismo, después de muchas búsquedas y etapas espirituales, le hizo
comprender que el mundo era como la casa de su padre, donde realizó una de las tareas más importantes de su vida: hacer teatrillos de guiñol; es decir: disfrutar creando. Entendió la Cruz de Cristo como el baluarte de las alegrías humanas porque supo ver en ella el árbol de la vida.

Luchó pacíficamente por la justicia social y habló de una distribución audaz de la riqueza. Empedernido demócrta, puso sin compasión el dedo en las purulentas llagas de las oligarquías capitalistas. En una ocasión al ver rapar la melena pelirroja de una niña pobre, por temor a infección en un colegio estatal inglés, reventó de rabia y quiso prender fuego con esa cabellera a la moderna civilización industrial que hacía algo que sólo una madre estaba autorizada a hacer.

Chesterton murió en 1936. Ahora, la embestida contra la familia y la dignidad humana es mayor que entonces. Las condiciones infrahumanas de gran parte de la humanidad en el albor del siblo XXI, la barbarie del aborto –considerada políticamente correcta-, y el encumbramiento de la necedad en amplios sectores de la comunicación no pintan un panorama muy consolador.

Hacen falta nuevos Chesterton que sepan reírse del mundo, amándolo apasionadamente y tengan el suficiente coraje para batirse el cobre por una mejora de la humanidad; es decir: del vecino. Chesterton acertó por su mente clarividente pero también por un corazón privilegiado que supo ver con diamantina nitidez que “la vida es una novela donde los personajes pueden encontrarse con su Autor”.

José Ignacio Moreno Iturralde.

Una clase magistral

Un médico profesor en una prestigiosa universidad de Medicina se dirige a sus alumnos. Les habla de la necesidad de mantener la mente abierta y de revisar viejos clichés que el paso del tiempo amenaza con declarar obsoletos. Les habla, en suma, de la necesidad de que la humanidad, y en concreto la profesión médica, comience a aceptar la necesidad de una muerte digna, y más que digna, liberadora, en algunos casos límites. Para convencer a su auditorio, el doctor les cita un caso real, el de uno de sus pacientes, precisamente aquel que le ha hecho repensar sus opiniones acerca de la eutanasia:

Miren ustedes, mi paciente no es capaz de valerse por sí mismo: no puede hablar ni entiende nada de lo que le dices, y sufre tremendas depresiones, acceso incontrolable de llanto que, a veces, duran minutos, incluso horas, con grandes espasmos de dolor. No controla su aparato urinario y defeca sobre sí mismo, por lo que hay que estar cambiándole de ropa casi continuamente. Su digestión resulta problemática, y es rara la ingesta que no termina en vómito.

Sinceramente, ¿es esto vida? ¿No sería mejor liberar a mi paciente de su propio horror y liberar a su familia del sufrimiento de estar pendiente de una persona sufriente, con la que la convivencia es sencillamente imposible?

El doctor sometió a votación su propuesta y la mayoría de los médicos presentes, tras referirse a la eutanasia activa, eutanasia pasiva y un sinfín de consideraciones, decretaron que sí, que lo más humano era librarle de su horror.

El director del curso se empeñó, entonces, en enseñar una foto del paciente. Introdujo una diapositiva en la máquina y sobre la pantalla del proyector todos los presentes pudieron contemplar un bebé de seis meses, mofletudo y rebosante de salud...


No, no es broma. Lo narrado sucedió en un aula de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, y muchos de los alumnos ya se habían decidido por la tesis humanista: la de liberar a la criatura (nunca mejor dicho) de sus afanes y dolencias.

1.8.04

En el nombre del niño

Al iniciar una excursión por la Pedriza, cerca de Madrid, observé por la mañana a un hombre con cara de funcionario malhumorado, torrado, “enpanado”, y, además, enfundado en un chandar gris. Pensé que ese hombre hacía muy bien en venir al campo en tan lamentable situación. Al regresar a media tarde de la caminata volví a ver al mismo tipo transmutado. Su cara era la de un gordo feliz, su mirada se erguía hacia el cielo y sus brazos elevados sostenían al pocholo que debía ser su hijo. Existen otras historias más apasionantes; por ejemplo una que corre por tradición oral sucedió en un zoológico. El guardador de la fosa de los cocodrilos vio con horror como su hija pequeña se desequilibraba y caía dentro del lugar de los animales. Un reptil se acercó a la niña. El padre se tiró encima del lagarto y le arrancó los ojos con un cuchillo, logrando salvar a su hija; desde luego si no fuera cierto el suceso merece contarse como tal. Lo que está claro es que cualquier tragaldabas, hecho uno con el sofá delante del televisor, se transforma en alguien muy superior a Spiderman ante una llamada que alerta del peligro en que se encuentra uno de sus hijos.

Todo esto me recuerda a una idea de la película “Mejor imposible”: los amores verdaderos son los que nos hacen mejores personas. El amor generoso a los hijos es lo que más nos engrandece. Una familia con muchos hijos es un inmenso bollo, algo incómodo que aparentemente va más allá de nuestras fuerzas y, sin embargo, es casi lo único que colma de felicidad a los seres humanos.

Si no se es su madre o padre no es fácil sentirse cómodo delante de la mirada de un bebé; se trata de un espejo de nuestra propia inocencia, de una suerte de absoluto que reclama de nosotros el hacer expresiones de verdadero cariño y ternura demostrando con frecuencia que no andamos muy sobrados de éstas cualidades. Por esto el cristianismo hizo de la defensa del niño uno de sus estandartes; porque, como otros credos, entendió que debía proteger a los máximamente indefensos.

Los niños, cuando comienzan a andar, frecuentemente se desestabilizan por el volumen de su cabeza en una especie de efecto peonza. Quizás esto se puede interpretar como un símbolo de su intelectualidad, de su posicionamiento feliz ante el mundo.Una sociedad llena de niños es una sociedad sabia, una sociedad de servicio y familia, un mundo de personas mejores. El planteamiento antinatalista de turno, quizás no muy convencido de que merece la pena vivir, hablará ahora de las hambrunas de los niños de países atrasados e irresponsables. Atrapado por su noción de calidad de vida y absolutamente ignorante del concepto de vida de calidad no llega a ver más allá. Pese a ser capitalista, aunque deprimido, no se da cuenta de que el mayor capital de un pueblo son sus hijos y la expansión de sus capacidades. Es incapaz de concebir un plan creíble de desarrollo nacional e internacional que venza tan flagrantes injusticias. Y no cree en este desarrollo porque, en el fondo, no cree en el hombre.

Cuando en las sociedades cavernícolas de nuestro mundo tecnificado las clínicas abortistas hacen fabulosos negocios con la cobardía, inmadurez o apuro de mujeres turbadas algo serio hay que hacer. Cuando las clínicas de fertilidad acumulan embriones sobrantes congelados que, si les dejaran vivir, podrían estar montando en patinete dentro de tres años, se debe reinventar la cultura humana. Desengañémonos: no se trata de juzgar a nadie pero si a actos de llamativa extensión y de nula humanidad. Los enfoques que con celofanes de colores envuelven a millares de niños muertos son propios de hienas, no de hombres.

¿Creen ustedes que si las personas que abortan vieran a sus hijos corriendo con una sonrisa y los brazos abiertos hacia ellas lo harían? Pues hagamos que vean esta verdad con el ejemplo, con la oración o la meditación, con la cultura, con la participación ciudadana, con el derecho -tan innoblemente ignorado en estas cuestiones-, con la esperanza de los que son verdaderamente humanos.

José Ignacio Moreno Iturralde.